Cap. LXX

Sin lugar a dudas, los domingos son días de mierda; más allá de los miles de muertos, más allá de los nuevos ciento mil cuarenta de vivos –como decía Felipe a sus 4 años-, a mí los domingos me espantan. Me espantan los padres con sus hijos matando el tiempo en las plazas; me espantan las siestas en la casa de quien sea, después de la pasta que sea; me espanta el olor a no sé qué mierda hacer los domingos que porta la gente deambulando, domingueando por las calles, las plazas, los bares; me espanta.

Ciento mil cuarenta, decía Felipe a sus 5 años; ciento mil cuarenta es color lalanta, decía.









Nota: la imagen que ilustra esta presentación, fue extractada del diario La Nación, Bs. As., Rep. Argentina:
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