Cap. LXVII

Un día de mierda. Pero de verdad un día de mierda; un día de mierda en el que me pregunto, entre tantísimas cosas que seguramente no tendrán respuesta jamás, si la famosa noción del domingo ejerce influencia definitiva en el alto índice de suicidios que se llevan a cabo en el mundo entero los domingos a partir de las seis de la tarde, y no más allá de las ocho de la noche.
Un día de mierda; uno más en que el país pareciera estar flotando a la deriva; no sé a la deriva de qué o quiénes, pero a la deriva es una hermosa frase para las grandes ocasiones, y creo que ésta es una de ellas; un domingo de verano recién estrenado, con la horrenda sensación de que en cualquier momento nos caemos a pedacitos vaya uno a saber sobre qué o quiénes.

Un día de mierda; domingo, 30 de diciembre. Casi fin de año. Otro año.








Nota: la imagen que ilustra esta presentación, fue extractada de la siguiente página:
Enero 2005 Álvaro